Burmés

Burmés
Burmés

Características

Tipo: elegante y atlético.

Cabeza: corto triángulo romo, con cráneo ancho; pómulos salientes; mentón pronunciado.

Ojos: muy separados, expresivos, vivaces, luminosos; color: preferiblemente amarillo dorado.

Cuerpo: de talla mediana, musculoso, compacto, redondeado, sólida estructura ósea.

Cola: recta, moderadamente larga.

Pelaje: muy corto, fino, sedoso, brillante, pegado al cuerpo, casi sin pelusa.

Colores: marrón, azul, chocolate, lila, rojo, crema, tortuga (seal, azul, chocolate, lila); en todos los colores es deseable una pigmentación máxima (el color más oscuro) en los points y atenuada en el vientre.

Temperamento

Suelen ser muy juguetones y afectuosos. El gato de raza burmés en estado adulto suele ser poco vocalizador aunque el tono de voz es muy potente. Sin embargo, los cachorros maúllan en forma frecuente y en general son muy vivaces y traviesos, aunque habitualmente se vuelven más tranquilos en pocas semanas. Reclamará su dosis diaria de juegos y mimos.

A diferencia de otros gatos al gato de raza burmés no le agrada quedarse solo en casa por lo que se recomienda no dejarlo sin compañía por largo tiempo.

Historia

Esta raza de gatos fue creada en el año 1930 por el Dr. G. Thompson, que mediante la selección de los cruces adecuados obtuvo una raza de Burmés puro. Existen numerosas leyendas del siglo XV que relacionan a este gato con el que existía en los monasterios birmanos, aunque estaba muy difundido también por Tailandia. Ya en nuestros días, todo apunta a que la primera gata Burmés, la trajo a San Francisco (USA) un psiquiatra procedente de Birmania y empezó a trabajar en los primeros apareamiento para depurar la especie. La raza quedó oficialmente reconocida hacia los años 50, tanto en USA como en Europa.

Cuidado

Como todo buen gato doméstico, el Burmés, se adapta bien a la vida de un piso. Pero su instinto cazador también requiere espacios abiertos para salir, andar y buscar presas.  Su pelo corto no necesita grandes cuidados, bastaría con un cepillado ocasional a la semana para impedir la acumulación de pelo muerto y mantener el pelaje suave y brillante. Es beneficioso para su piel la utilización de un guante (manopla) para peinarlo y darle un masaje relajante, sobre todo si está humedecido en agua tibia. El gato Burmés no soporta bien los climas fríos.

Salud

Hasta el momento no se le atribuyen al Burmés afecciones características, la selección natural ha convertido a este gato en una raza muy sana y longeva.

Longevidad: Entre 12 y 17 años.

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