Burmilla

Burmilla
Burmilla
Burmilla

Características

El gato plateado, como se le suele denominar, goza de gran popularidad, aunque la raza, en sus inicios, contó con serios obstáculos por motivos genéticos.

Tipo: elegante, tamaño medio.

Cabeza: cara ancha que se afina para formar un triángulo corto y romo, contornos suaves y redondeados; orejas medianas o grandes, bien separadas y ligeramente inclinadas hacia delante.

Ojos: grandes, luminosos, expresivos, verdes enmarcados en negro.

Cuerpo: moderadamente alargado, compacto y musculoso, patas fuertes.

Cola: recta, moderadamente larga, punta ligeramente redondeada.

Pelaje: corto, fino, brillante, textura sedosa.

Colores: color de base silver shaded o silver shell con tipping (sólo el extremo del pelo tiene color) de los colores: negro, azul, chocolate, lila, canela, rojo, crema. La espalda, máscara y cola son más oscuras que el vientre.

Temperamento

El Burmilla es un gato tranquilo e inteligente. Posee un carácter afectuoso y juguetón, ideal para la convivencia con niños y otros animales. Buena adaptabilidad a entornos interiores aunque también les agradan las escapadas al exterior.

 

Historia

El Burmilla es un gato burmés punteado, creado en Reino Unido a partir del apareamiento en 1981 de un macho persa chinchilla y una hembra burmés lila. Si bien los cachorros no parecían muy atractivos, al crecer se convirtieron en preciosos gatos con un manto punteado negro o marrón sobre un fondo plateado.

La raza fue registrada por la CA (Cat Association of Britain) en 1983, aunque hasta 1994 no la reconoció oficialmente la FIFe (Federación Internacional Felina).

Cuidado

El Burmilla no necesita una atención demasiado meticulosa, bastaría con cepillarlo de vez en cuando para evitar la acumulación de pelo muerto.

Salud

Hasta el momento no se le atribuyen al Burmilla afecciones características, la selección natural ha convertido a este gato en una raza muy sana.

Longevidad: Entre 9 y 16 años.