Dogo de Burdeos

Dogo de Burdeos

Características

  • Altura a la cruz: de 60 a 68 cm en los machos y de 58 a 66 en las hembras
  • Peso: más de 50 kg en los machos y más de 45 kg en las hembras
  • Capa: caoba o leonada
  • Carácter: digno, fiel y tranquilo
  • Relación con los niños: muy buena
  • Relación con otros perros: buena
  • Aptitudes: guarda y defensa
  • Necesidades del espacio: jardín necesario
  • Alimentación del Dogo de Burdeos: de 750 a 900 g. de alimento completo seco, adaptado a las razas gigantes
  • Arreglo: nulo
  • Coste mantenimiento: elevado

Temperamento

Es un animal tranquilo, equilibrado, afectuoso, bondadoso, trabajador voluntarioso que se encuentra muy contento al estar rodeado de gente. Es dócil y clemente por naturaleza, adora a su dueño, y es paciente y cuidadoso con los niños; compartirá toda clase de juegos con estos, soportando todas sus travesuras. Se llevan muy bien con otras mascotas (gatos, pájaros y otros perros), y si son criados juntos llegarán a hacerse amigos. Con los extraños es reservado, a no ser que su amo esté.

No soporta la soledad y la inacción.

No muestra tendencias agresivas a no ser que sea retado. El Dogo de Burdeos tiende a ser tozudo, arrogante, independiente y orgulloso.

Historia

El Dogo de Burdeos pertenece a un grupo de perros clasificados como molosos, descendientes del molossus, un tipo de perro que vivió, hacia el año 700 a.C. Antiguas tallas y pinturas, muestran que los molossus eran tenidos como perros de guarda y de caza por los asirios.

Las primeras noticias de este tipo de moloso se encuentran en una carta del año 326 a.C. que menciona a unos perros grandes y fuertes que poseían unos dientes cortos y anchos. Sus restos óseos han sido encontrados en expediciones arqueológicas por todo el mundo, en lugares como Tíbet, China e India. Estos perros formaron parte del ejército de Alejandro Magno, y viajaron y participaron en varias guerras desde Mesopotamia hasta Epiro. Desde allí viajaron a Roma, las Galias, Hispania y a otros países conocidos.

Existen otros documentos que contradicen esta teoría y presenta el origen de este perro en España bajo el nombre de «Alano», un perro extinto cuya descripción se acerca a la del actual Dogo de Burdeos. Se supone que el Alano fue traído a Europa por los alanos, un pueblo iraní expulsado por los hunos que se instaló en el continente Europeo. Estos perros eran usados en la caza formando jaurías que apresaban a los toros, y perseguían a jabalíes, osos y otros animales. Como perros pastores vigilaban a los animales de granja.

Finalmente, este moloso se desarrolló para dar lugar a una gran variedad de mastines que incluyen al Mastín Español, Mastín Tibetano (Dogo del Tibet), Mastín del Pirineo, Mastín Italiano (Cane Corso), Mastín Napolitano, Bullmastiff,...

La primera referencia que existe sobre el «Dogo de Burdeos» es de la primera exposición canina en el Jardin d’Acclimatation en París que se celebró en el año 1863. La hembra llamada Magentas fue la ganadora de la exposición y que fue identificada de acuerdo con la capital del departamento de donde era originaria, esto es, como Dogo de Burdeos.

Con el apoyo del British Dogue de Bordeaux Club, en noviembre del año 1998, el Kennel Club (Reino Unido) aceptó en su registro al Dogo de Burdeos. Hoy en día el Dogo de Burdeos es reconocido como perro de pura raza en todo el mundo por organizaciones caninas como: la Federación Cinológica Internacional (FCI), el United Kennel Club (EE.UU.), entre otras muchas.

Cuidado

El Dogo de Burdeos ha de ser educado desde muy pequeño para conseguir socializarlo y convertirlo en un buen guardián o compañero o guardián. En au educación se tiene que combinar siempre el adiestramiento con el juego y nunca utilizar castigos y gritos para intentar que obedezca.

Es conveniente tener a este perro en un espacio amplio como un jardín para que pueda ejercitarse y de esta forma evitar problemas de tendones y ligamentos.