Manx

Características

Una de las singularidades más notorias en el Manx es su carencia o casi de cola. Es una de las pocas razas sin rabo reconocidas oficialmente, otra de ellas es el bobtail japonés.

Tipo: mediano, de aspecto voluminoso.

Cabeza: grande, redonda, robusta.

Ojos: grandes, redondos.

Cuerpo: fuerte, compacto, espalda corta, flancos hundidos.

Cola: rumpy: ausencia de cola, hueco al final de la columna vertebral; rumpy riser: hueso sacro prolongado hacia arriba; stumpy: cola vestigial corta, de forma generalmente irregular y con una longitud máxima de 3 cm.

Pelaje: corto, denso, pelusa abundante.

Colores: todos los colores y dibujos están aceptados.

Temperamento

El gato Manx es cariñoso, amable, manso, social y equilibrado. Es una mascota que requiere la compañía y aceptación de su familia, principalmente del dueño. No es tímido y muestra un cierto rechazo por los extraños al principio.

El Manx es nervioso y necesita quemar su exceso de energía. Una buena forma para hacerlo es jugando y para ello buscará con quien hacerlo. Tiene gran facilidad para aprender órdenes básicas y a buscar objetos lanzados. Es un animal muy inteligente que habitúa, al igual que hace el perro, a enterrar su juguetes.

Historia

El origen de la raza Manx lo encontramos en el siglo XVI en la isla de Man (entre Irlanda e Inglaterra).  Es cierto que existen muchas leyendas y fabulas que relatan con un gato común se transformó en el Manx al perder su cola. La más conocida nos traslada a tiempos bíblicos cuando un gato que tenía que embarca en el Arca de Noé se entretuvo jugando y al subir a bordo Noé le cortó el rabo al pillárselo con la puerta. Otro de estos relatos cuenta como Noé le seccionó sin querer la cola al dejarle caer un cofre. Hay un tercer cuento que dice que la perdió cuando un perro harto de esperar a que el gato entrase en el Arca de Noé se la arrancó de un mordisco por el enfado.

Pero tras muchos estudios todo nos hace pensar que llegó a bordo de los galeones de la Armada Española hasta tierras inglesas. A final del siglo XVI, algunos buques españoles se hundieron en las proximidades de la isla de Man y a bordo de estos barcos había gatos para controlar las plagas de ratas. Es posible que gatos sin cola (resultado de mutaciones naturales) naufragados quedasen aislados en la isla de Man y al aparearse con otras razas oriundas, las nuevas generaciones heredaran este rasgo.

Años más tarde, los criadores utilizaron estos ejemplares como base para un nuevo Manx más refinado.

En la época de 1930 la «Federación Internacional Felina (FIFe)» y la «Cat Fanciers' Association (CFA)», reconocieron oficialmente el estándar la raza.

Cuidado

La raza de gato Manx no necesita grandes cuidados gracias a su pelo corto y denso. Basta con un cepillado a la semana para eliminar la acumulación de pelo muerto y mantener su manto sedoso y brillante. Para el acicalado es conveniente utilizar un

cepillo con cerdas suaves que ayude a cuidar la piel de nuestra mascota y a darle un masaje relajante.

Salud

Algunos problemas de esta raza los encontramos en su etapa de cachorro. La mutación que hace que carezca de cola también le ocasiona dificultades en el desarrollo de toda la columna vertebral, pudiendo ocasionarle espina bífida, atrofia o una artritis muy dolorosa, o incluso la muerte.

Pero pasando estos primeros días de cachorro no debemos temer por nuestro Manx, ya que al llegar a joven se transforma en un gato sano y fuerte de gran longevidad.

Longevidad: Entre 10 y 15 años.

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