Pekinés

Pekinés

Características

El cuerpo del pekinés es pequeño, moderadamente robusto y relativamente corto. La cintura es bien marcada y la línea superior es nivelada. El pecho es ancho y presenta costillas muy arqueadas. La cabeza de este perro es muy llamativa por su tamaño y aspecto leonino. Es grande y ancha. El cráneo es aplanado entre las orejas y el stop está bien definido. El hocico es corto. Los ojos son oscuros, redondos y brillantes. Las orejas tienen forma de corazón y cuelgan a los lados de la cabeza.

La cola, de inserción alta y porte tieso, se curva sobre la espalda y hacia alguno de los lados. Está cubierta de abundantes flecos largos. El pekinés tiene un pelaje de doble manto. El manto externo es abundante, recto, largo y áspero. La lanilla interna es densa y suave. De acuerdo con el estándar de la Federación Cinológica Internacional (FCI), se acepta cualquier color para el cuerpo y para la máscara, incluyendo manchas de diferente color, excepto el color hígado y los perros albinos.

El estándar FCI de la raza no indica un tamaño específico, pero sí hace notar que el peso ideal no debe superar los 5 kilogramos en pekineses machos ni 5,4 kilogramos en las hembras. Además, los perros deben ser suficientemente pequeños como para parecer pesados para su estatura.

Historia

El pekinés era un perro venerado por los monjes budistas en China, ya que tiene cierta similitud con el mítico león guardián chino, símbolo importante en el budismo. Por la misma razón, los perros de esta raza eran cuidados por la realeza china, al grado que tenían sirvientes humanos y solamente los nobles podían tener un pekinés.

En 1860, durante la segunda guerra del opio, tropas anglo-francesas saquearon e incendiaron el Palacio de Verano de Pekín poco después de la huída del emperador chino Xianfeng. Afortunadamente, antes de incendiarlo, rescataron (o mejor dicho, capturaron) a cinco perros pekineses que habitaban en ese palacio. Esos cinco perros fueron llevados a Inglaterra, donde fueron regalados a nobles y aristócratas. Uno de ellos incluso fue a dar a las manos de la Reina Victoria.

Esos cinco perros fueron la población fundadora del actual pekinés, ya que los demás pekineses de China fueron muertos o simplemente escondidos y no se sabe nada de sus posibles descendientes. Actualmente el pekinés es un perro de compañía y exposición, aunque sigue siendo reverenciado por miles de personas en el mundo, sólo que ya no se trata de monjes ni emperadores chinos, sino de grandes aficionados a la raza.

Cuidado

El cuidado del pelaje demanda tiempo, ya que el pekinés debe ser cepillado una vez al día. También hay que limpiar las arrugas de su hocico con un paño húmedo y secarlas para evitar infecciones en la piel. Es aconsejable bañarlo una vez al mes.

Como contrapartida, este perro no necesita mucho ejercicio. Suele ser suficiente con uno o dos paseos diarios, que pueden ser cortos o moderados, y algún tiempo de juego no muy intenso. En general, el pekinés es un perro tranquilo que prefiere pasar el tiempo sin mucha actividad. Sin embargo, es importante sacarlo a pasear para socializarlo, además de darle alguna actividad física.

La necesidad de compañía es otra cosa. Aunque esta raza es muy independiente, el pekinés no es un perro para vivir aislado ya que entonces puede desarrollar ansiedad por separación. Puede pasar a solas más tiempo que otros perros de compañía, pero también necesita estar junto a su familia la mayor parte del tiempo. La ventaja, para quienes no quieren un perro "velcro", es que al pekinés le basta con estar en el mismo cuarto que sus propietarios, y no necesita estar todo el tiempo siendo acariciado o en brazos. Este perro se adapta muy bien a la vida en departamentos pequeños.

Educación del pekinés

Tradicionalmente se consideraba a los pekineses perros tercos y difíciles de entrenar. Muchos entrenadores incluso los consideraban perros tontos. Sin embargo, eso tiene que ver más con las técnicas de adiestramiento empleadas que con la inteligencia de los pekineses.

Estos perros pueden ser entrenados con facilidad para tener buenos modales y responder a muchas órdenes de obediencia canina cuando se les entrena utilizando el refuerzo positivo. Es muy importante socializarlos desde cachorros, para poder lograr una buena relación con otras personas, mascotas y el entorno. Aún así, nunca serán tan sociables como otros perros de compañía.

Al ser perros muy independientes y reservados, los pekineses tienen tendencia a desarrollar algunas conductas que pueden ser problemáticas si se les educa de forma incorrecta. El uso del castigo o una falta de atención hacia el animal pueden desarrollar conductas ladradoras, destructivas e incluso impulsos de agresividad como pequeños mordiscos. La adopción de este perro debe ser meditada ante todo y debemos estar seguros de poder proporcionarle una buena educación y la compañía y el afecto que requiere.

Es importante destacar que si trabajamos de forma regular con nuestro perro pekinés, podemos lograr tener a nuestro lado un mejor amigo sociable e incluso afectuoso. No debemos dejarnos influenciar literalmente por el estándar de comportamiento de la raza sino que debemos pensar en ofrecerle una buena educación y en guiarle hacia un comportamiento que nos agrade.

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