Peterbald

Peterbald

Características

Los Peterbald tienen la particularidad de su manto. Pueden llegar a la edad adulta con diferentes grados de pelo.

Tipo: elegante, con unas orejas muy grandes.

Cabeza: de tamaño medio, triangular, bien proporcionada, perfil recto sin stop, hocico fino, nariz larga y recta.

Ojos: medianos, no muy prominentes, almendrados, oblicuos, de color acorde con el manto.

Cuerpo: mediano, alargado, esbelto, musculoso, fino y elegante.

Cola: larga incluso en la base, terminada en punta.

Pelaje: Calvicie total, Floc (finísimo vello de entre 1 y 5 mm.), Brush (pelo fino de más de 5 mm.).

Colores: todas las variedades y combinaciones.

Temperamento

La raza de gato Peterbald ha heredado el carácter del siamés tradicional (thai) y del gato oriental; curiosidad, sociabilidad, inteligencia, agilidad y astucia. No soporta la soledad y necesita ser mimado constantemente, en caso de no serlo, busca a sus amos y demanda su atención y afecto con sonidos en diferentes tonos y rozándose contra ellos.

Es tranquilo, amable y pacífico, acepta muy bien la compañía de niños y ancianos. Normalmente vive en armonía con otras mascotas (gatos, perros, pájaros, reptiles…).Tiene una gran paciencia con todo el mundo, incluso con los extraños y esta conducta suya hace de él una excelente mascota para nuestro hogar.

Historia

El comienzo de la raza Peterbald estuvo en San Petersburgo (Rusia) en el año 1994, cuando la jueza y amante de los felinos la señora Olga Mironova decide crear un gato más elegante que el sphynx (gato esfinge), pero conservando esa extravagancia de falta de pelo.

Para este trabajo pide ayuda a su amiga Tatiana Komarova y entre ambas escogen las razas que tienen esas características que ella busca para este nuevo linaje felino. Siamés moderno y gato oriental de pelo corto (oriental shorthair) por su finura y delicadeza, y otra raza también de origen ruso, el Don sphynx (Donskoy), por su carencia de pelaje.

De estos primeros cruces nacieron dos camadas de gatitos a los que llamaron: Nocturne iz Murino, Nezhenka iz Murino, Muscat iz Murino y Mandarin iz Murino; siendo estos la base del actual Peterbald, es más, según su creadora (Olga Mironova) un Peterbald no puede ser considerado puro si en su pedigrí no se encuentra uno de estos cuatro gatos. En un principio la raza fue llamada «Petersburgo Sphynx» y finalmente se tomó el nombre de Peterbald («Peter» por el Zar Pedro el Grande y «Bald» por su alopecia).

La «Federación Felina Rusa de Selección (SFF)» aceptó la raza y escribió su estándar oficial en el año 1996. El resto de las federaciones de gatos fueron integrando en sus registros a la raza hasta que en el 2006 la «Federación Internacional Felina (FIFe)» la incluyó en la categoría IV de su catálogo.

Actualmente, la raza se está transformando y adquiriendo rasgos más orientales: hocico largo, pómulos planos y cuerpo más estilizado con patas largas. Para mantener este aspecto refinado las federaciones sólo permiten el apareamiento con balinés, oriental de pelo corto (oriental shorthair), oriental de pelo largo (oriental longhair), siamés moderno y como es evidente con su misma raza.

Cuidado

Su cuidado es fácil, sólo necesitaremos pasarle de vez en cuando una manopla o paño mojado, o simplemente, una toallita húmeda. En la temporada de verano, cuando el gato pasa mucho calor podemos bañarlo para refrescarlo, incluso si el ejemplar es calvo.

Salud

El Peterbald es una raza que por su juventud aun no se le conoce ninguna enfermedad característica y por lo tanto podemos decir que es un gato saludable, vigoroso, fuerte y vital.

El Peterbald es muy sensible a las temperaturas extremas. En invierno, si el animal vive en casa la temperatura idónea es la confortable para nosotros, en torno a 20-21 grados centígrados; en caso de tener que salir al exterior deberemos abrigarlo con un jersey para gatos que le proteja el cuerpo (principalmente pecho y abdomen). En verano los Peterbald sin pelo se broncean igual que las personas, por ese mismo motivo tendremos que tener un especial cuidado para que su piel no se queme; para evitar este problema deberemos utilizar alguna crema protectora solar (es conveniente consultarlo con nuestro veterinario), al terminar la temporada veraniega la piel vuelve poco a poco a su tono original. Los ejemplares que tienen pelaje su piel no se dora con el exceso de sol.

Longevidad: Entre 10 y 12 años.

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